PEDAGOGÍA

"Educar, sin dejar de sentir los recuerdos,
enseñar, sin morder los anzuelos del pasado,
pensar, sin olvidar mis habilidades y capacidades,
y preparar el camino con ganas e ilusión"

"Enséñame a enseñar
y te enseñaré a educar"

"Perdona los errores
y disfruta los triunfos"

LINARES DE LA SIERRA (HUELVA)

LINARES DE LA SIERRA (HUELVA)

martes, 6 de marzo de 2012

LEÓN TOLSTÓI



Ø     TOLSTÓI
Lev Nikoláyevich Tolstói, también conocido como León Tolstói.

Fue un novelista ruso, considerado como uno de los más grandes escritores de occidente y de la literatura mundial.

Sus más famosas obras son “Guerra y Paz” y “Anna Karénina”, que se encuentran en la cúspide del Realismo. Sus ideas sobre la <<no violencia activa>>, expresadas en libros como “El Reino de Dios está en Vosotros” tuvieron un profundo impacto en grandes personajes como Gandhi y Martin Luther King.

Se traslada a Moscú con intención de buscar un empleo o un casamiento conveniente. En aquel período de indecisiones, empapado de deudas por el juego, se declara la guerra contra Turquía, y su hermano Nikolái, teniente de artillería, lo reclama para ir con él al Cáucaso, en el Valle de Térek. Al llegar a la stanitsa, Tolstói se desilusiona y se arrepiente de su viaje, y pocos días después acompaña a su hermano, escoltando a un gran grupo de enfermos hasta el fuerte de Stari-Yurt. Cruzan las fuentes termales de Goriachevodsk donde Tolstói, algo reumático, aprovecha para tomar baños termales y donde conoce a la cosaca Márenka, idilio que reaparece en su novela “Los Cosacos”.

Tolstói no pertenecía al ejército, pero en una de las campañas, el comandante, príncipe Bariantinski, repara en él, y tras unos exámenes Tolstói ingresa en la brigada de artillería, en la misma batería que su hermano, como suboficial. Tiempo después consigue permiso para una cura reumática en las aguas termales en Piatigorsk, donde aburrido de pasar largas horas encerrado en su habitación se pone a escribir.

El 2 de julio de 1852 termina “Infancia” y fruto de su estancia escribe “La tala del bosque” y “los relatos de Sevastópol”.

"He adquirido la convicción de que casi todos eran hombres inmorales, malvados, sin carácter, muy inferiores al tipo de personas que yo había conocido en mi vida de bohemia militar. Y estaban felices y contentos, tal y como puede estarlo la gente cuya conciencia no los acusa de nada".

Poco después de ser testigo de tantos sacrificios y heroísmo en la campaña de Sevastópol, se marcha a San Petersburgo, sintiendo un gran vacío e inutilidad.

Adscrito a la corriente realista, intentó reflejar fielmente la sociedad en la que vivía. La novela “Los Cosacos” (1863), describe la vida de este pueblo.

“Anna Karénina” (1877) cuenta las historias paralelas de una mujer atrapada en las convenciones sociales y de un terrateniente filósofo Lyóvin (reflejo del propio Tolstói), que intenta mejorar las vidas de sus siervos; y “Guerra y Paz” es una monumental obra en la que se describen cientos de distintos personajes durante la invasión napoleónica.

Tolstói tuvo una importante influencia en el desarrollo del movimiento anarquista, concretamente, como filósofo cristiano libertario y anarcopacifista; como así lo citó el teórico anarquista Pedro Kropotkin en su artículo “Anarquismo de la Enciclopedia Británica de 1911”.

Fue un entusiasta lector del ensayo sobre la desobediencia civil, del anarquista norteamericano Henry David Thoreau, y envió a un periódico hindú un escrito titulado “Carta a un hindú”, que hizo que después se estuviera mandando cartas durante un gran tiempo con Mohandas Gandhi, desde Sudáfrica; influyendo profundamente el pensamiento de este último en el concepto de <<resistencia no violenta>>, un punto central de la visión del Cristianismo de Tolstói. En septiembre de 1910, dos meses antes de su muerte, le escribió en el sentido de aplicar la <<no resistencia>>, ya que “la práctica de la violencia no es compatible con el amor como ley fundamental de la vida”. También sostuvo correspondencia con George Bernard Shaw, Rainer Maria Rilke y el zar Nicolás II, entre otros. Por lo tanto, su obra está constituida por unas diez mil cartas, conservadas en el Museo Tolstói, de Moscú.

Fue uno de los mayores defensores del esperanto, y en sus últimos años, tras varias crisis espirituales, se convirtió en una persona profundamente religiosa y altruista, rechazando así toda su obra literaria anterior, y criticó a las instituciones eclesiásticas en Resurrección, lo que provocó su excomunión. Ni siquiera una epístola celebérrima, que le envió su amigo Iván Turguéniev, en su lecho de muerte, para pedirle que regresara a la literatura, hizo que Tolstói cambiara de opinión.

Junto con Eliseo Reclus, fue precursor de lo que poco después se denominaría "Naturismo Libertario". Tolstói escribe en su libro “Últimas palabras” (1909) que se debe vivir según la ley de Cristo: amándonos los unos a los otros, siendo vegetarianos y trabajando la tierra con nuestras propias manos. 

Prueba de su vegetarianismo son múltiples citas suyas, entre las que destacan:
“Alimentarse de carne es un vestigio del primitivismo más grande. El paso al vegetarianismo es la primera consecuencia natural de la ilustración”.
“Un hombre puede vivir y estar sano sin matar animales para comer; por ello, si come carne, toma parte en quitarle la vida a un animal, sólo para satisfacer su apetito. Y actuar así es inmoral”.

Tras ver la contradicción de su vida cotidiana con su ideología, Tolstói decidió dejar los lujos y mezclarse con los campesinos de Yásnaya Poliana, donde él se crió y vivió. Sin embargo, no obligó a su familia a que lo siguiese, por lo que continuaron viviendo en una gran parcela, lugar al cual sólo llegaba a dormir, ya que pasaba la mayor parte del día trabajando en el oficio de zapatero.
Posteriormente, funda en la aldea una escuela para los hijos de los campesinos y se hizo su profesor, autor y editor de los libros de texto que estudiaban. Impartía módulos de gimnasia y prefería el jardín para dar clases. Creó una Pedagogía Libertaria, cuyos principios instruían en el respeto a ellos mismos y a sus semejantes.

Tolstói intentó renunciar a sus propiedades en favor de los pobres, aunque su familia, en especial su esposa, Sofía Behrs (con la que tuvo trece hijos), lo impidió. Intentando huir de su casa, murió en la estación ferroviaria de Astápovo, y entre sus últimas palabras, se oyeron éstas que muestran, como ninguna de las muchas maravillosas que pronunció o escribió, la grandeza de su alma:
"Hay sobre la tierra millones de hombres que sufren: ¿por qué estáis al cuidado de mí solo?".

Tolstói fue enterrado en su casa, en Nara.
Como anécdota: el 26 de diciembre de 1941, el general alemán del segundo cuerpo panzer de blindados, Heinz Guderian, usó su finca en Yásnaya, como cuartel general durante el avance hacia Moscú, y tuvo que desactivar los dispositivos de autodestrucción de la casa y de la propia tumba de Tolstói, colocados por órdenes de Stalin, antes de poder ocuparla, salvando los restos de la destrucción.

Escuela Yasnaia Polaiania:

La Escuela recibió el nombre de Yasnaia Poliana y fue fundada en 1859, en una finca de su propiedad. Constituye uno de las primeras experiencias de escuela libertaria y antirrepresiva.

Para Tolstói, la metodología y el fin de la educación es la libertad, por lo que Yásnaia Poliana es una escuela abierta a todo el mundo, donde no existe ningún tipo de obligación, y donde no hay ni horarios, ni programas, ni disciplina, y ni premios ni castigos, y los exámenes están excluidos de su metodología.

La metodología se basa en un aparente desorden u “orden libre”, nacido de las necesidades de los alumnos; que irá desapareciendo a medida que éstos progresen en su conocimiento: “Cierto tipo de desorden exterior es útil, según pienso yo, y nada puede sustituirlo, por muy raro e incómodo que pueda resultar al que enseña”.

El paidocentrismo de Tolstói es absoluto: “El maestro está siempre llevado involuntariamente a escoger para él el procedimiento de enseñanza más cómodo. ¡Cuanto más cómodo es este procedimiento para el maestro, más incómodo es para los discípulos! Sólo es bueno aquel que satisface a los alumnos.”

En Yásnaia Poliana, la actividad dura todo el día y las materias que se imparten son historia sagrada, historia de Rusia, geografía, y música, entre otras. Tolstói creó varios métodos de lectura y escritura progresivas. Todo el aprendizaje se basaba en la enseñanza mutua y el trabajo cooperativo.

Una vez más, encontramos como otra pedagogía es posible, y cómo los métodos llevados a cabo en su día, surgían efecto en los estudiantes, y como también se reconfortaban los profesores.

EL PEQUEÑO SALVAJE (TRUFFAUT)

                              1.      ¿Cuál es el concepto de educación que se está manejando?

Uno de los mayores desafíos de la educación en todos los tiempos, ha sido la educación de niños en situación de total o parcial marginalidad.

Hoy día, en países civilizados, siguen apareciendo niños que por su abandono, malos tratos, encarcelamiento o aislamiento, tienen todas las características de los niños salvajes; y por ello, el interés de expertos, pedagogos, médicos y psicólogos de socializar a estos niños, es un fenómeno común en todo el mundo.
 
Desde el siglo XIX, para que el hombre salvaje no provocara miedo y se convirtiera en un ser aceptable en la sociedad, fue necesaria la intervención de la ficción, como por ejemplo, la creación de un héroe como Tarzán, capaz de conservar su humanidad mientras desarrollaba al mismo tiempo, un cuerpo atlético y sentidos muy propio de los animales.

Truffaut planteó con esta película la sustitución del Hombre Natural, que defendían las tesis rousseaunianas, por el Hombre Moral, forjado a partir de un largo proceso integrador y dotado de un sentido de la justicia incuestionable.
Víctor fue enviado a una escuela para niños sordomudos en París, tras su descubrimiento. Allí, quedó a cargo de Jean Itard, que estaba interesado en la ciencia de la «medicina mental», en la psiquiatría. Este médico-pedagogo, luchó para insertar a Víctor de Aveyron en la sociedad francesa de comienzos del siglo XIX, y consiguió ser su mentor, además de acreditar ante el reconocido psiquiatra Pinel, que Víctor podría llegar a ser civilizado e independiente.
La figura de Víctor, en la película de Truffaut, refleja exactamente la fascinación que los «salvajes» ejercen sobre los «civilizados», y plantea el debate sobre cómo educarlos.

Itard creyó que el desarrollo de Víctor se había limitado por el aislamiento, y que tan sólo necesitaba que se le enseñaran las destrezas que los niños en la sociedad civilizada, normalmente, adquirían a través de la vida diaria.
Itard llevó a Víctor a su casa y durante los siguientes cinco años, gradualmente lo «domesticó», es decir, le enseñó a comportarse dentro de las normas sociales. Hizo que Víctor adquiriera la habilidad para discriminar la experiencia, a través de un entrenamiento paulatino de sus respuestas emocionales; además de formarse dentro de una instrucción moral, comportamiento social, lenguaje y pensamiento.


Los métodos utilizados para instruir a Víctor fueron: principios de imitación, condicionamiento y modificación del comportamiento. El chico logró un progreso notorio: aprendió los nombres de muchos objetos, aprendió a leer y a escribir frases simples, a expresar deseos, a cumplir las órdenes y a intercambiar ideas. Demostró emociones de afecto, de orgullo, de vergüenza, de remordimiento y de deseo de complacer. Sin embargo, aparte de algunos sonidos vocálicos y consonánticos, nunca aprendió a hablar.
                                     
Víctor estaba totalmente centrado en sus necesidades y deseos, nunca perdió su interés por la libertad del campo abierto y además su indiferencia a la mayoría de los placeres de la vida social siguió latente a lo largo de su vida. Las atenciones y cuidados que se le dio, mejoraron su estado físico y su sociabilidad, pero los progresos fueron más lentos y escasos, a partir de la fase inicial.

Por esta época, Víctor estaba atravesando por la pubertad, lo que creó problemas adicionales a su educador. Poco a poco, las esperanzas de Itard de enseñarle a hablar y a comportarse de manera civilizada, se fueron frustrando, lo que provocó que se fuera dando por vencido. Sin embargo su preocupación por el chico, se fue acentuando cada día más.

Cuando el estudio concluyó, Víctor, que ya no fue capaz de valerse por sí mismo, como lo había hecho en la selva, y este se fue a vivir con la señora Guérin que, además de otros profesores asignados para continuar su educación,  recibía una remuneración del Ministerio del Interior por cuidarlo, cerca de veinte años más, hasta su muerte en 1828 cuando tenía alrededor de 40 años. Un informe elaborado por alguien que vio a Víctor hacia 1815 no reseñaba ninguna mejora de su situación.

Itar describe el aprendizaje de lo moral según el siguiente proceso: Víctor no aceptaba algunos alimentos y lo que pretendía era encontrar aquellos que les gustaban en grandes cantidades. Al sorprenderle cogiéndolos, se le reprendía, lo que provocó que este comenzara a robarlos. A esta conducta se le respondió «con el derecho de represalia», de forma que su conducta era castigada, arrebatándole algo que fuera suyo y muy deseado. Este castigo pareció tener éxito, pues Víctor dejó de robar; pero ¿había adquirido el sentido moral de lo bueno y lo malo, o sólo había reprimido una forma de actuar por miedo al castigo?

Jean Itard decide comprobarlo sometiéndolo a un ejercicio muy sencillo y que Víctor, sin duda alguna, realizaría correctamente; pero por el que no se le premiará, sino que recibirá un castigo: es decir, será víctima de una injusticia.
La reacción de Víctor, frente a su habitual obediencia, fue violenta: su indignación le llevó, incluso, a morder la mano de su maestro.

Como Itard dijo, “era la prueba incontestable de que el sentimiento de lo justo y de lo injusto, cimiento perdurable de todo orden social, no era ya extraño al corazón de mi educando; provocando en él su desarrollo acababa de elevarse a la altura del hombre moral, por el más privativo de sus caracteres y el más honroso de sus atributos”.



En la película se puede ver cómo Víctor aprende a caminar, a comer, a ponerse la ropa, mediante la experiencia de pasar frío, ya que le dejaban la ventana abierta, y este al tener frío se la ponía; y a caminar con zapatos, aunque al principio pensaba que era para hacerle daño, sin embargo después se acostumbró a ellos y asoció su posesión con el recuerdo de que todos los llevaban.

Además, comenzó a reaccionar ante la vocal “o”,  por lo que se dieron cuenta de que Víctor no era sordo, sino que sus oídos estaban atrofiados. Comenzó a aprender las vocales gracias a la ayuda de Itard, ya que este ponía la mano de Víctor en su garganta mientras pronunciaba una de las vocales, para que luego él también lo hiciera.

Primeramente, aprendió a asociar los dibujos con los instrumentos que Itard le enseñaba, y posteriormente, fue asociando las palabras escritas con los instrumentos, lo que fue favoreciendo la relación con Itard, ya que Víctor comenzaba a comprender aquello que se le decía y a saber lo que era justo de lo injusto. Sus emociones fueron apareciendo a lo largo de su aprendizaje.


2. Resonancias Roussonianas: ¿Qué cosas enfocadas al aprendizaje de Víctor, son base de las ideas de Rousseau?

Jean-Jacques Rousseau nació en Ginebra, Suiza, el 28 de junio de 1712, y murió en Ermenonville, Francia, el 2 de julio de 1778. Fue un importante escritor, filósofo y músico, definido como un ilustrado, ya que parte de sus teorías defendían una reforma a la Ilustración y definían el posterior Romanticismo.




Las ideas políticas de Rousseau influyeron en gran medida en la Revolución Francesa, en el desarrollo de las teorías republicanas y en el crecimiento del Nacionalismo. Su herencia de pensador radical y revolucionario, está expresada en sus dos más célebres frases, una aparece en su obra “El contrato Social”: «El hombre nace libre, pero en todos lados está encadenado»; y la otra, en “Emilio o de la Educación”: «El hombre es bueno por naturaleza», de ahí su idea de la posibilidad de una educación.



Rousseau enfoca los principios de la Pedagogía, en la educación natural, haciendo que las características del hombre sea de índole natural; donde plantea que el hombre debe tener amor propio, para luego brindárselo a sus semejantes.

La vida y la libertad deben estar iluminadas con la razón, para proveernos de una verdadera felicidad. El proceso natural de la educación es tratado también por Rousseau, que describe los periodos por los cuales pasa el hombre, indicando así la forma correcta de tratarlo. Y además, explica los principios psicológicos, en las que se funda la pedagogía.

Rousseau recomienda a los educadores “Comiencen por estudiar mejor a sus alumnos, ya que no los conocen. Por lo que cada hombre tiene su forma propia, según la cual necesita ser dirigido”

En la película se observa cómo Itard se preocupa primeramente por cubrir las necesidades básicas de Víctor y por saber si este comprendía sus enseñanzas. Intentaba que el niño aprendiera todo aquello de lo que había sido despojado desde pequeño, y que se integrara en la sociedad, adquiriendo sus normas y sus ideales.

La razón ilumina los impulsos naturales y hace posible gracias al conocimiento, lo que debe querer y hacer el hombre, teniendo en cuenta la libertad; y ésta constituye el carácter específicamente de la humanidad. Víctor aprende en base a su propia experiencia, ya que mediante la práctica y la repetición de las cosas, adquiere la asociación de los significados entre los conceptos y los instrumentos, lo que le aporta nuevos conocimientos y nuevas experiencias que quedan almacenadas en su memoria.

La libertad no es más que una consecuencia de la naturaleza del hombre, que a su vez, intenta proveer la felicidad del hombre natural, ya que el hombre feliz no es quien sólo satisface los apetitos momentáneos y pasajeros, pues estos traen consigo el dolor; sino que la verdadera felicidad está en la satisfacción de elevados goces y espontánea realización de la virtud.

La esencia y el ideal de la educación constituyen la naturaleza en el desarrollo del amor en sí mismo, del amor al prójimo, de la vida y de la libertad, junto con la razón, que pretende darle al hombre una verdadera felicidad. Itard pretendía hacer que Víctor aprendiera y adquiriera conocimientos, para que así se fuera instruyendo y socializando dentro de las normas sociales, y que desarrolle los roles correspondientes a su sexo y edad.

Rousseau defendía una serie de principios que son:
o  Naturaleza: se refiere a la etapa del desenvolvimiento corporal y anímico del educando. Dice Rousseau: “Observad la naturaleza y seguid al camino que trace”.
o  La acción natural: es la que tiende a satisfacer el interés del momento. Podría llamarse Adaptación Funcional.
o  Cada individuo difiere: esto se refiere en relación de los caracteres físicos y psíquicos de los demás individuos. Indica Rousseau, “cada hombre tiene su forma propia, según la cual necesita ser dirigido, y para el éxito de los cuidados que se le den, importa que se haga de una manera o de otra.
o  Para Rousseau, la educación del niño debe surgir del libre desenvolvimiento de su ser, de sus propias aptitudes, y de sus naturales tendencias. La experiencia debe suplir el mandato imperativo del maestro.



3.  ¿Cuáles son los métodos didácticos que se emplean con el niño?


Itard intenta que Víctor aprenda utilizando el aprendizaje memorístico y la propia experiencia de las cosas. Emplea la práctica para hacer efectivo el aprendizaje de Víctor, ya que a través de la repetición el niño asocia los instrumentos con el significado que cada uno transmite. En este caso, se emplea el sistema de comparación, en el que se le presenta en primer caso dibujos y después palabras, que hagan que Víctor relacione los instrumentos reales con estos.

Mediante el procedimiento perturbador, Itard consiguió que Víctor aprendiera a conocer lo que estaba bien y lo que estaba mal, ya que cuando hacía algo mal, este era castigado, encerrándole en un cuarto oscuro. Además, Itard utilizó esta táctica para saber si Víctor era capaz de juzgar una injusticia como tal, y para ello, reprendió a Víctor cuando había hecho una acción de manera adecuada, encerrándole en el armario a la fuerza, para ver su reacción y valorar si se agitaba y se molestaba, hasta tal punto de llegar a morderle, haciendo entender que se estaba equivocando por castigarle; y así sucedió.





INMIGRACIÓN

Como se menciona en el libro de “Teoría y Práctica de la Educación Intercultural” de la edición de Miguel Anxo Santos Rego, (capítulo 4, punto dos), la migración es uno de los factores que hace que se masifique el crecimiento de la diversidad cultural actualmente, y que sea también el punto de partida para la formación de sociedades pluriculturales. El autor nos informa de que este hecho va a seguir vigente en la sociedad, haciendo que la diversidad cultural y por tanto la inmigración, sea un aspecto que se repita con continuidad en nuestras sociedades.

Las causas de las migraciones son la demanda de mano de obra en sus países de origen, la falta de subsistencia alimenticia en grandes poblaciones, los conflictos políticos y las guerras ocasionadas por dichos conflictos, que provocan inmensas oleadas de migraciones, en busca de un futuro mejor, provocando que la composición étnico-cultural de muchas sociedades industrializadas sea pluralista. Los inmigrantes llegan a un nuevo país (en nuestro caso España) buscando nuevas oportunidades, y ese país tiene la obligación de adoptar medidas políticas e incluso educativas que satisfagan las necesidades de los recién llegados.

El gobierno español está obligado a atender y ayudar a estas personas a incorporarse en la sociedad, ya que al llegar aquí, estas personas reciben diferentes episodios discriminatorios por la sociedad, como por ejemplo, situaciones de marginación económico-social, comportamientos etnocéntricos, racistas y xenófobos, entre otras, que hacen que sea más difícil el contacto y convivencia entre las diferentes culturas.

Muchas de las personas que llegan a España, no esperan nada a cambio, ni que les ayuden ni que tengan que tener las mismas posibilidades, sencillamente porque ellos vienen de un sitio donde no importa cuanto trabajes para ganar una miseria. No son conscientes de que deben de tener sus derechos como seres humanos que son, y hay muchas personas que se aprovechan de ellos, los contratan, hacen que trabajen más que otros trabajadores españoles y les pagan menos que a estos, sólo por ser inmigrantes.


Con el paso del tiempo, las exclusiones y discriminaciones que se han ido procesando hacia estas personas, han ido desapareciendo lentamente, pero aún hoy en día hay muchas personas que no toleran la presencia de estos, les insultan, les miran mal, etc. Y estos lo único que quieren es ganarse la vida de la mejor manera posible, cosas que nosotros no valoramos de la manera correcta. Pensamos que vienen aquí para quitarnos nuestros trabajos y lo único que hacemos es excusarnos para no decir que nos molesta su presencia, que no son como nosotros u otros muchos comentarios discriminativos. Y con eso, pues parece que nos sentimos mejor, cuando en realidad lo que hacemos es perjudicarnos a nosotros mismos y a ellos, ya que tanto unos como otros podemos compartir y enriquecernos de nuestras culturas.

Una vez ya partícipes en la vida en España, concretamente en Sevilla, los inmigrantes no se involucran en el ámbito político, ya que muchos de ellos no tienen papeles y los que sí tienen, no se sienten con derechos para ello, no se ven como un ciudadano más, y todo esto es debido a la mala intervención que la sociedad hacemos sobre ellos.

Y una pregunta final, para concluir mi entrada, y que desde luego, cada vez está más presente en los jóvenes actualmente: ¿Nos convertiremos nosotros, los españoles, nuevamente en inmigrantes?

Desde luego es una respuesta, que personalmente no puedo contestar, porque en el momento en que nos toque hacerlo, seremos nosotros el objeto de burla de otros países, y será entonces cuando nos demos cuenta del dolor y del sacrificio que están pasando todas esas personas que llegan a España, y que sólo somos nosotros los responsables de ello.


¡Es duro saberlo, pero es mejor reconocerlo que vivir engañándonos el resto de nuestra vida!

QUINTILIANO

Marco Fabio Quintiliano nació en Calahorra, cerca de Logroño. Estudió en Roma, donde su padre ejerció como retor o abogado. Allí adquiere una cultura muy general y completa, al recibir lecciones de literatura. Más tarde, regresa a España, donde ejerce durante siete años, como profesor de elocuencia y abogado. Vuelve a Roma, tras el asesinato de Nerón, y se convierte en el mejor abogado y profesor de retórica, donde creó una escuela pública, que obtuvo un gran éxito, y le fue encomendada la educación de los hijos de las familias más importantes.

Tras todos esos años dedicados a la enseñanza, Quintiliano se retiró y se dispuso a componer un tratado de retórica, es decir, un manual para la instrucción de los jóvenes, “Institutio Oratoria”, obra compuesta entre el año 93 y el 96 d. C. (año de la muerte de Domiciano). 

En el libro VI de la obra, Quintiliano habla de un hecho importante en su vida, su matrimonio y el nacimiento de sus dos hijos, donde nos cuenta que su esposa murió cuando apenas había cumplido 19 años, y que años después, también murieron sus dos hijos, uno con cinco años y otro, con nueve. Tras esta obra, no se vuelven a tener noticias ciertas sobre Quintiliano, por lo que no es posible señalar la fecha exacta de su muerte, aunque se cree que ocurrió antes del año 100 d.C.

La “Institutio oratoria” de Quintiliano, es el manual de retórica más completo, resultado de veinte años de experiencia docente y de dos de recopilación y búsqueda de fuentes. La finalidad primordial de la obra es educar al "orador perfecto", entendiendo como tal, a una persona moralmente buena y con una amplia formación. El contenido del manual se articula en doce libros, cada uno de los cuales se divide a su vez en unidades menores (hasta un total de 115).

Por lo tanto, el texto pertenece al libro II, capítulo IX, donde Quintiliano ilustra la enseñanza de las primeras etapas de la escuela de retórica, la cuál goza hoy en día, de una indudable importancia en el ámbito de las ciencias humanas y pretende ir mucho más allá del aspecto analítico de los contenidos, por lo que es considerada como una construcción occidental, que surgió en Grecia, y fue difundida gracias a Roma. «La retórica no es, a mi juicio, simplemente un concepto útil que existe sólo en la mente de los hablantes, del público, de los escritores, de los críticos y de los profesores, sino que posee una esencia y una realidad que no ha sido percibida (...). La retórica es, por lo tanto, una forma de energía mental y emocional». Kennedy perfila su idea y acaba identificando a la retórica como una vertiente verbal o comunicativa del instinto de conservación, con el impulso innato de extraer el máximo beneficio posible de la comunicación con el entorno.

El estilo de Quintiliano es muy tradicional y sencillo, ya que utiliza el lenguaje de la época y escribe lo que piensa tal como lo piensa, sin utilizar metáforas ni ningún tipo de ironía. Los términos son de un nivel intelectual alto de la época, ya que a los alumnos se les llamaban discípulos, y a los docentes, maestros de retórica. No es un texto difícil de comprender y deja muy claro tantos sus pensamientos como la metodología escolar de la época. Se trata de un texto literario- histórico, ya que se centra en el ámbito educativo y relata las diferencias de las clases sociales en dicho ámbito, centrándose también en la idea de que lo biológico es el que decide a qué clase social y cuál función te pertenece.

En este texto, se alude a que cada persona debe ser educada dentro de sus características y limitaciones, siguiendo las pautas de su ingenio, por lo tanto el profesor debe conocer cuáles son las posibilidades y limitaciones de cada alumno, y enseñarles aquellos conocimientos que su naturaleza establece. Cada alumno (o discípulo, como aparece marcado en el texto por Quintiliano) tendrá adscrito un tipo de conocimientos, dependiendo del talento de cada uno, por lo que habrá casos en los que haya personas que gusten de un estilo, y otras de otro. Los alumnos no pueden elegir lo que serán en su ámbito social, están destinados a ser aquello que ha sido transmitido de generación en generación.

Si una persona es educada en alguna materia que no es la indicada por su ingenio y naturaleza, no logrará efectuar con efectividad la función de dichos conocimientos, es decir, si una persona está preparada para ejercer medicina, pero su naturaleza dicta que debe ser abogado, dicha persona no logrará ejercer la labor de médico, ya que esa no es su función en el mundo. Por ello, es por lo que Quintiliano indica que se debe indagar en la naturaleza de los talentos de las personas, para conocer qué estudios debe realizar, ya que todo lo que debemos de ser, lo dicta la razón natural.
En esta época, el maestro de retórica era el encargado de seleccionar a los alumnos, dentro de unas categorías u otras, y estos eran educados dentro de los principios de cada una de ellas, como por ejemplo, unos aprendían a escribir historias, poesías, relatos, etc., otros a todo lo que se correspondiera con la jurisprudencia, otros con la vida comercial, y otros en la campesina, entre otros casos.

A modo de esquema de las ideas principales del texto, señalaría las siguientes: en primer lugar, cada persona es educada siguiendo las pautas de su ingenio, mientras que queda en un segundo plano, la posibilidad de hacerlo, aunque su naturaleza indique otro tipo de conocimiento, es decir, que si una persona es instruida en un contenido que no sea el indicado por su naturaleza, no podrá desempeñar dicha función. Y aquí se refleja otra idea primordial sobre el texto, ya que Quintiliano defiende que cada persona desempeña una función determinada en el mundo, que es transmitida de generación en generación, por lo que si tu familia es campesina tú también debes serlo. Otra idea es que los docentes deben conocer cuáles son las capacidades de cada discípulo (o alumno), e instruirles dentro de esos valores. No importa que un discípulo quiera aprender un determinado tipo de conocimiento, ya que sino corresponde con su naturaleza o ingenio, no tendrá nada que hacer, ya que será siempre instruido en aquello que por naturaleza y herencia, debe realizar.

Quintiliano resuelve el planteamiento diciendo que deben acogerse a aquello que sólo pueden desempeñar, que por naturaleza está fijado para ellos; pero acepta la excepción de que si hay alguien que lucha más por lo que quiere, que por lo que por naturaleza debe ser, que se le ayude a conseguir aquello que desea; por lo quhe dicho discípulo debe ser instruido tanto en aquello que desea, como en lo indicado por su ingenio, y hacer que sea notablemente sobresaliente en uno de los dos contextos o incluso en ambos, según las posibilidades de cada uno.

En mi opinión creo que es muy importante que los docentes tengan conciencia de los límites y posibilidades de sus alumnos, pero pienso que cualquier persona puede formarse en aquello que desee, sin necesidad de que su naturaleza lo dicte o no, ya que actualmente, sólo se forman aquellos que lo desean. Si una persona lleva a cabo una acción, que no le sale por iniciativa propia, sino que la realiza por la influencia de su ambiente, pues esta no va a tener la misma motivación, que si estuviera haciendo algo, que en realidad le gustara realmente. Un ejemplo de ello, es lo que hoy en día se ve que está ocurriendo con la educación. Cada vez hay menos personas que quieran estudiar, y la gran mayoría de ellos acuden a las instituciones escolares por la influencia, que sobre ellos ejercen sus padres y familiares, y en algunos casos, hasta los amigos (aunque en menor medida). Pero estos al acudir a clases y no hacer nada por la falta de motivación que sienten hacia ello, pues se portan mal y son expedientados en numerosas ocasiones. Se convierten en los “problemáticos”, aunque muchos de ellos, rectifican y siguen adelante, emprendiendo un camino hacia la enseñanza.

Y en otros contextos, cuando una persona estudia una carrera porque no le ha dado su nota para otra (por ejemplo, la carrera de magisterio, que tiene fama de fácil, y todos acceden a ella por no tener complicación alguna), que termina la carrera, y se pone a trabajar. Nos encontramos a alguien que está ejerciendo como profesor, que no le gusta lo que hace, y por lo tanto que no motiva a sus alumnos, ya que él mismo no se encuentra contento por hacer lo que en ese momento está haciendo. Nos encontramos ante una situación en la que la persona realiza su función, pero no la reproduce de manera adecuada, ya que los niños no aprenden.

Quiero hacer especial hincapié en ello, ya que en mi vivencia personal, he encontrado a profesores y maestros que no sentían ningún afecto hacia su trabajo, y que eso por lo tanto, es un factor negativo hacia el alumnado. En vez de ayudar, perjudica. Pienso que es una medida estricta, ya que cada uno debe hacer aquello que desee hacer. Y supongo que en aquella época también pasaría este tipo de cosas. Sin embargo considero que el último matiz que Quintiliano da es especialmente importante, ya que dentro de la restricciones que tenían había personas que sí hacían aquello que por herencia se le imponían, al mismo tiempo que estudiaban aquello que les motivaba y les gustaba. Hacer de los más jóvenes personas importantes e instruidas en ambos ámbitos para así conseguir una evolución social positiva, siempre que estos lucharan por sus intereses.

SAN ISIDORO DE SEVILLA

El texto literario de F. A. Díez González, “San Fructuoso y su tiempo”, describe los pensamientos e ideales de San Isidoro de Sevilla, en el siglo VII, sobre la educación que se impartía en la época.

Comienza dando una pequeña introducción sobre el programa llevado a cabo por San Isidoro, argumentando los puntos que debían implantarse en ella, y relacionándolos con uno de los reyes godos más importantes, Fructuoso.

Como ideas principales del texto, destacaría, la función que San Isidoro defiende de la educación, las etapas por las que atraviesa el niño, desde que nace hasta que recibe una educación procedente del pedagogo, el papel que este ejerce, la ocupación en el aula escolar, los métodos y procedimientos de enseñanza, y por último, la metodología que utiliza. Todo esto, según el ámbito educativo, ya que después, se centra en la vida de San Isidoro, y en lo que él pensaba que se debía de enseñar para conseguir que una persona fuera un autentico ciudadano. Siendo por último, remarcado con la figura de Fructuoso.

Por lo tanto, San Isidoro, planteó un programa educativo destinado a aquellas familias acomodadas pertenecientes a la nobleza. Alegaba que la educación de un niño comenzaba desde que nacía, a cargo de la nodriza de este, hasta que empezaba a hablar, que la educación pasaba a estar en manos de un pedagogo, encargado de su aprendizaje. Un pedagogo se encargaba de que el niño establezca un buen comportamiento, enseñándoles a manifestar pudor, sencillez y limpieza del alma, mediante su conducta, haciendo que corrijan los andares pretenciosos, y que anden con equilibrio y gravedad, ni pesado ni nervioso.

La función de la enseñanza en la época, era la de preparar al clero para la Iglesia (educación basada en la religión), y también, en formar a guerreros y gobernantes, para que establezcan el orden en la Patria.

En el aula, el maestro se sienta en una silla o taburete, mientras que los niños se sientan en el suelo, alrededor de este. Allí aprendían cálculo (deletrear el alfabeto), mediante la técnica que el profesor utilizaba, de presentar los signos grabados en piedras (también llamadas cálculos), para que así el alumno, pudiera reproducirlos en su tabla de cera con el punzón (o estaquiello). Una vez grabados los símbolos en las tablas, los alumnos ayudados por el maestro, formaban las sílabas, y después las palabras, y así, adquirían el vocabulario.

La memoria, en esta época, es un factor clave para el aprendizaje de los niños, ya que el maestro repetía todas las frases, las veces necesarias, para que los alumnos las aprendieran. Hoy en día, esta metodología, no sería del todo válida para el aprendizaje, y no es aconsejable, bajo mi punto de vista; aunque hay docentes que no opinan lo mismo. Por otro lado, todos los maestros seguían el mismo procedimiento con los alumnos, leer el contenido correspondiente, explicarlo, y luego, contestar a las dudas de los alumnos. Este ejemplo, sí es muy utilizado hoy en día en nuestro ámbito educativo.

Para San Isidoro es muy importante saber leer correctamente, por ello, para él, es imprescindible que los niños sepan colocar los acentos correctamente, ya que provocan que se lean las palabras de manera errónea y que incluso, se induzcan al error. Los alumnos deben educar su voz, para que sea agradable y varonil, ya que sólo estudiaban los hombres; y que aprendan a leer, sin mover el cuerpo, ni balancear la cabeza y sin hacer ruidos, ya que la lectura era una actividad muy recomendada e importante (matiz que durante toda la historia, se ha ido transmitiendo de generación en generación, y que hoy en día se sigue pensando).

San Isidoro era un enamorado de la música, ya que para él, esta es totalizadora y nada se puede concebir sin ella. Defendía que en las escuelas se tenían que impartir esta asignatura, para que el niño aprendiera a cantar y a modular la voz. Los niños que estaban destinados a las labores religiosas, aprendía el "Antifonario Litúrgico", y los alumnos que iban destinados a la Patria, los seglares, aprendían canciones guerreras.

El sistema isidoriano en la educación física, consistía en el adiestramiento del cuerpo. Los alumnos debían ejercitar sus músculos para hacerlos más fuertes y flexibles; cuerpos viriles para los jóvenes godos, que puedan ganar con astucia a los “zorros”, y con fuerza a los “toros”. Con el entrenamiento del cuerpo se consigue la resistencia, la fortaleza, la maduración del propio individuo y la belleza corporal.

En el “Método de educación de un joven príncipe”, se indican cuales deben ser las disciplinas que se deben impartir para educar a los jóvenes, como buenos ciudadanos. Estas son la gramática, la dialéctica, las Escrituras Sagradas, las leyes, la aritmética, la filosofía, la medicina, la música, la geometría y la astronomía.

JOSEFA AMAR Y BORBÓN (1749- 1833)

Josefa Amar y Borbón nació en Zaragoza, en febrero de 1749, y murió el 21 de febrero de 1833. Ha sido considerada como un importante pedagoga y escritora española de la época ilustrada, siglo XVIII.

Provenía de familia muy acomodada e importante, hija de un importante médico de la época, que trabajaba con las personas más selectas de la sociedad.  Era tradición en su familia, dedicarse a profesiones liberales como son medicina y derecho. Sus hermanos se dedicaron a la milicia y a la Iglesia, mientras que ella fue una lectora apasionada, ya que aprendió diversos idiomas, como latín, griego, italiano, inglés, francés, portugués, catalán y un poco de alemán, para poder leer diferentes libros. Por lo tanto, alcanzó una gran importancia en su época, al ejercer con independencia su juicio y sus opiniones en los parámetros universalistas.

Conocía todas las obras de los ilustrados e ideólogos franceses, y también el pensamiento de John Locke. Todos influyeron en su pensamiento, ya que pasó de ser ilustrada a ser liberal. Aborreció la extrema religiosidad de la cultura de la época y pasó a formar parte del pensamiento laico, y por ello, nunca citó a escritoras religiosas, ni Santa Teresa ni Sor Juana, ya que para ella era como si no hubieran existido. Por lo que en este sentido, su feminismo fue más radical, ya que no estaba de acuerdo en que las niñas se debieran de educar en los conventos de las monjas, y mucho menos que existieran dichos conventos, ya que no apoyaba la vida que esas mujeres llevaban.

Se casó a los veintitrés años con un hombre viudo, al que apenas conocía, y mucho mayor que ella, Joaquín Fuentes Piquer (oidor de la Audiencia de Aragón) que murió tras una grave enfermedad en 1798, al igual que su hijo Felipe, tiempo después de este.

En 1782, fue nombrada como miembro de la Real Sociedad Económica Aragonesa de Amigos del País, y en 1787, se unió a la de la Junta de Damas, vinculada a la Real Sociedad de Madrid, y posteriormente, a la de la Real Sociedad Médica de Barcelona.

Se dedicó principalmente a la traducción de obras científicas extranjeras, entre otras. Entre 1782 y 1784, tradujo seis tomos del ensayo histórico de la literatura española, contra las opiniones de algunos escritores modernos italianos, como Francisco Javier Lampillas y Girolamo Tiraboschi (1786), añadiendo además un índice de autores y de materias.

Más tarde, la Sociedad de Amigos del País de Zaragoza le encargó la traducción del “Discurso sobre el problema”, que trataba de la polémica de si corresponde a los párrocos y curas de las aldeas, instruir a los labradores en los elementos de la economía campestre, y  sobre el plan de Francesco Griselini. En 1783, escribió "Aritmética Española" y también tradujo "El Diario de Mequinez".
Defendió, en la Real Sociedad Económica Aragonesa de Amigos del País, la independencia y la dignidad de la mujer, mediante la traducción de uno de los libros europeos más famosos sobre el tema, del autor Knox, “Essay moral and literary”; y también de varios discursos que escribió y pronunció, entre 1786 y 1790, como “Discurso en defensa del talento de las mujeres” en 1786, “Oración gratulatoria . . . a la junta de Señoras” en 1787, y “Discurso sobre la educación física y moral de las mujeres” en 1790. En todos ellos defiende el Feminismo de la Igualdad, alegando que el cerebro no tiene sexo, y que las mujeres también tienen aptitudes para el desempeño de cualquier función política o social.

Josefa Amar de Borbón vivió casi toda su vida en Aragón, entre Zaragoza, Tarazona y Borja, donde dedicó todo su tiempo a la escritura y a la lucha por la igualdad de las mujeres con respecto a los hombres.

El texto a comentar se trata del "Discurso en defensa del talento de las mujeres, y de su aptitud para el gobierno, y otros cargos en que se emplean los hombres”, escrito en 1786, donde se muestran las desigualdades sociales entre hombres y mujeres, y la exclusión que estas sufrían al ser minimizadas e infravaloradas por la cultura de la época.

En la primera parte, Josefa menciona la creación del hombre y las numerosas disputas que se producirían entre estos, pero especialmente sobre el entendimiento de las mujeres, ya que las costumbres de la época, estaban arraigadas al poder de los hombres, mientras que las mujeres estaban sumergidas dentro de la figura del hombre. No tenían ningún tipo de mando con respecto a lo social y se les negaba la posibilidad de instruirse, ya que no existía ningún establecimiento destinado a las mujeres, sólo a los hombres, los cuáles culpaban a estas de todos los males que ocurría, si los héroes enflaquecían era culpa de las mujeres, si la ignorancia se apoderaba del pueblo la culpa era para las mujeres, etc. Soportaban todo tipo de injurias hacia su persona, y algunas se acababan creyendo todo lo que se decían de ellas.

En mi opinión me parece algo insólito, no ya por no dejar que las mujeres se instruyeran, que me parece algo muy rastrero por parte de los hombres, sino que encima sean estas las culpables de todos los males que ocurrían en la época; es algo que no entiendo, porque no puedo creer que personas que supuestamente eran educados dentro de unos conocimientos importantes, pudieran creer esa idea de que las mujeres son la causa de todas las desgracia, es que me parece una idea inventada totalmente por la religión.

En una segunda parte del texto, Josefa nos muestra su punto de vista, su negativa a la idea de la inferioridad de las mujeres, y por lo tanto, su interés por la igualdad entre hombres y mujeres, ya que muestra su inclinación por una igualdad física, alegando que tanto las mujeres como los hombres pueden llevar a cabo las mismas actividades, aunque tengan características naturales diferentes; y en mi opinión, considero que es lo único que realmente nos diferencia de los hombres, porque a nivel intelectual todos tenemos las mismas posibilidades, sin importar el sexo al que se pertenezca, por lo que me parece un hecho heroico que las mujeres en esta época se atrevieran a defender algo que les podía hasta costar la vida.

Por otra parte, se debate sobre el talento y la capacidad de las mujeres, como si se tratara de acontecimientos importantes, como si de un descubrimiento se tratara, ya que la sociedad quería tener controladas a las mujeres y a todos aquellos que quisieran saber más de la cuenta y no les correspondiera conocer nada. Josefa se planteaba la cuestión de por qué los hombres sí podían instruirse dentro de los conocimientos y las mujeres no, si ambos habían sido creados al mismo tiempo, y yo creo que para muchos, los hombres aparecieron antes que las mujeres, y que luego aparecieron estas para servirles de complemento, por decirlo sutilmente. Por lo tanto, los hombres han ido despojando a las mujeres de la suerte de tener un entendimiento ilustrado, por lo que estas nacen y se crían dentro de la ignorancia absoluta, mientras que los hombres las desprecian por eso, y por eso, estas se sienten persuadidas por no ser capaces de hacer otras cosas y sin ni siquiera creer que tengan talento para ello, ya que no cultivan más habilidades que las que pueden desempeñar dentro de los límites establecidos. El hecho de que los demás infravaloren la figura de las mujeres, provoca que las mujeres en sí, no sean capaces de ver en ellas las facultades que realmente poseen, ya que sus autoestimas no se encuentran en el nivel que deberían estar, por lo que no son capaces de ver lo que realmente valen y así exigirlo, y me parece algo que se sale de los límites que hoy en día aún se tiene sobre la figura de la mujer, y es algo inaguantable. Las mujeres por otro lado, estaban obligadas a ser hermosas y amables, por lo que su preocupación tan sólo se limitaba a cuidar el cuerpo y su imagen, de manera que eso las mantenía entretenidas.

Y por último, la autora en esta tercera parte, menciona las explicaciones que se daban acerca de las desigualdades sociales. En una parte del mundo, las mujeres son consideradas como esclavas y están rodeadas por tiranos, mientras que en otras, dependen de la figura de un hombre que decida su futuro por ella. En ambos casos, aunque no en igualdad de condiciones, ya que las mujeres esclavas no tenían ningún tipo de derecho, les conviene tener una total ignorancia y así conseguir que sus vidas sean más llevaderas, ya que quien no sabe, ni padece ni siente. Esta sumisión siempre ha existido y en muchas ocasiones sigue existiendo, pero desde hace millones de años, las mujeres han luchado por conseguir tener los mismos derechos que los hombres, y hoy en día, los tenemos, sólo que hay personas que no lo aceptan siguen siendo lo más machistas y retrógradas que puedan ser, lo que provoca que sigan habiendo casos, por ejemplo, de maltrato de género, de despidos en el trabajo por quedarse una mujer embarazada, de sueldos más bajos que los hombres, etc.


Josefa alega que si se pudiera hacer alguna reforma o algo, sería para que se instruyeran y se civilizasen los hombres, intentado así que el aprendizaje del uso de la razón rompiera los ataques que tras siglos y siglos han provocado que la mujer se mantenga en la ignorancia. Por lo que se debe reducir de la esclavitud en la que se encuentran una parte de las mujeres de la época y eliminar también la inferioridad de su talento con respecto a los hombres.

En conclusión, citaré una de las citas que Josefa defiende en este texto, “la fuerza, destruye la igualdad y borra la semejanza de unos a otros”, por lo que aunque la aptitud sea la misma tanto en el esclavo como en su señor, de poco servirá si se encuentran en una situación que les impide usar los derecho y la razón. Por lo tanto, la violencia no puede establecer leyes universales, sin embargo, las mujeres que se educan dentro de una cultura de tiranía e ignorancia, deberán acatar las reglas por ahora, sin poder decir nada en contra, por lo menos hasta que se pongan en manifiesto los derechos que las mujeres han ido reclamando.

En mi opinión, considero que el hecho de que existan diferencias naturales, siempre van a existir desigualdades entre ambos sexos, porque no se puede remediar, pero el hecho de ser diferentes físicamente, no significa que lo seamos psíquicamente, y eso se ha ido demostrando siglo tras siglo, con la intervención de las mujeres en la filosofía, ciencia, educación, etc.

Josefa Amar de Borbón es una escritora que se ha ido ganando la fama poco a poco, ya que al traducir las obras de otros escritores de la época, y escribir su propia colección de libros, tratando dicho tema de las desigualdades de género en su época, ha ido ganando en vocabulario y expresiones, adquiriendo un lenguaje culto e integral, que es el adecuado para explicar sus pensamientos en un nivel social alto, sin embargo, poco entendible para las personas de un nivel más inferior, o por lo menos, eso creo.